Imágenes y texto de Viajes Excelsior
SEDONA, ARIZONA
De la Ciudad de México se toma un vuelo directo a Phoenix y, al llegar, una de las mejores decisiones es rentar un auto directamente en el aeropuerto. El proceso resulta muy cómodo y, con tu propio auto, comienza realmente la aventura. Desde Phoenix, en aproximadamente dos horas llegas a Sedona, un pintoresco pueblo enclavado en una de las regiones más espectaculares de Norteamérica.

Sedona parece salida de una película —y, en realidad, lo es. Sus imponentes formaciones de roca roja han servido como escenario de más de 60 películas de Hollywood, especialmente durante la época dorada del western. Aquí se filmaron películas como Angel and the Badman, protagonizada por John Wayne, además de numerosas producciones con estrellas como James Stewart y Henry Fonda.

Pero Sedona no necesita de Hollywood para impresionar. Sus enormes monolitos de roca roja, que cambian de color con la luz del día, crean un paisaje que resulta difícil de olvidar. Es un destino maravilloso para disfrutar en pareja, con amigos o en familia y, prácticamente en cualquier época del año, ofrece una enorme variedad de actividades al aire libre: caminatas, bicicleta de montaña, paseos a caballo, excursiones en Jeep 4×4 y recorridos panorámicos por sus impresionantes cañones y formaciones rocosas.

Entre los lugares que vale especialmente la pena conocer están Cathedral Rock, Bell Rock y Airport Mesa, algunos de los mejores puntos para disfrutar de las vistas y, especialmente, de los amaneceres y atardeceres que hacen que las rocas parezcan encenderse. Y cuando cae la noche, si el cielo está despejado, mirar las estrellas desde Sedona puede convertirse en otro de esos momentos que permanecen en la memoria.

Tener un auto también permite disfrutar de uno de los placeres más sencillos y, a veces, más memorables de un viaje: comprar algunas provisiones y preparar un buen picnic para comer en plena naturaleza. Crescent Moon Ranch / Red Rock Crossing es probablemente uno de los lugares más encantadores para hacerlo, con una espectacular vista de Cathedral Rock reflejada en Oak Creek. También vale la pena considerar Red Rock State Park para disfrutar de sus senderos y paisajes naturales.

Y si se cuenta con un día adicional, desde Sedona es perfectamente posible incorporar una visita al Grand Canyon, cuyo South Rim se encuentra a unos 190 kilómetros de Sedona. El trayecto permite convertir el viaje en una extraordinaria combinación de dos de los grandes paisajes naturales de Arizona.

Quizás lo más especial de Sedona es que no se trata solamente de un lugar para “visitar”, sino de uno de esos destinos en los que vale la pena bajar el ritmo, disfrutar el paisaje, caminar sin prisa, detenerse para tomar una buena fotografía… o simplemente sentarse frente a una enorme formación de roca roja con un picnic y pensar que, después de todo, viajar también consiste en disfrutar de esos pequeños momentos.